Preguntas frecuentes
-
¿Cómo funciona?
El compuesto utilizado en nuestras ruedas, protectores de rosca y horquillas antimicrobianos está diseñado para frenar el crecimiento de diversos microbios dañinos y causantes de malos olores, entre los que se incluyen bacterias, mohos y hongos. Los ingredientes activos neutralizan la capacidad de los microbios para actuar, crecer y reproducirse.
-
¿Cuánto tiempo dura la protección?
Las ruedas antimicrobianas están diseñadas para ser eficaces contra los microbios durante toda su vida útil. El agente permanece almacenado en el polímero y se libera gradualmente en la superficie de la rueda.
-
¿Los arañazos, el desgaste de la banda de rodadura o la acumulación de cera reducen su eficacia?
No. La protección antimicrobiana de la rueda no es un recubrimiento aplicado a la superficie de la rueda, el protector de la rosca o la horquilla. Es una parte integral del producto. La abrasión, las astillas o los arañazos no afectarán en modo alguno a su eficacia. Ni siquiera la acumulación de cera en la rueda puede mermar su capacidad para combatir las bacterias.
-
¿El compuesto antimicrobiano elimina la necesidad de limpiar?
No. Aunque los compuestos antimicrobianos aportan un nivel adicional de protección, esto no elimina la necesidad de seguir las prácticas habituales de limpieza. Están diseñados para complementar y mejorar su programa de limpieza habitual. Siempre deben respetarse las buenas prácticas de higiene.
-
¿Es seguro el compuesto antimicrobiano?
Sí. Los principios activos se han sometido a exhaustivas pruebas de laboratorio y se ha demostrado que son seguros. El principio activo lleva más de 25 años utilizándose en el ámbito hospitalario y se emplea en una amplia gama de productos de higiene personal muy populares, como jabones antimicrobianos, dentífricos y desodorantes. Está registrado en la Agencia de Protección Medioambiental de EE. UU. (EPA), y los productos que contienen este ingrediente han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), la Unión Europea (UE), la Fundación Nacional de Saneamiento (NSF) y otras autoridades reguladoras de todo el mundo.